TEMA 1: ÁMBITO CONCEPTUAL DE LA INNOVACIÓN EDUCATIVA
¿QUÉ ENTENDEMOS POR
INNOVACIÓN EDUCATIVA?
Varios autores han aportado con definiciones de innovación educativa. Entre ellos está Jaume Carbonell (CAÑAL DE LEÓN, 2002: 11-12), quien entiende la innovación educativa como:
“(un) conjunto de
ideas, procesos y estrategias, más o menos sistematizados, mediante los cuales se
trata de introducir y provocar cambios en las prácticas educativas vigentes. La
innovación no es una actividad puntual sino un proceso, un largo viaje o
trayecto que se detiene a contemplar la vida en las aulas, la organización de
los centros, la dinámica de la comunidad educativa y la cultura profesional del
profesorado. Su propósito es alterar la realidad vigente, modificando
concepciones y actitudes, alterando métodos e intervenciones y mejorando o
transformando, según los casos, los procesos de enseñanza y aprendizaje. La
innovación, por tanto, va asociada al cambio y tiene un componente – explícito
u oculto- ideológico, cognitivo, ético y afectivo. Porque la innovación apela a
la subjetividad del sujeto y al desarrollo de su individualidad, así como a las
relaciones teoría-práctica inherentes al acto educativo.”
En mi opinión una innovación educativa es una educación diferente que lo que intenta es romper los esquemas del sistema educativos tradicional.
Las escuelas innovadoras pretenden que los docentes dejen de tener un papel activo y se conviertan en un guía o un mentor, ya que tienen el fin mejorar la motivación e iniciativa del propio alumnado para que así puedan responsabilizarse de su propio trabajo y ser más autónomos e independientes tanto en la vida académica como fuera de ella.
Para finalizar la definición de innovación quiero aportar una cita de César Bona:
“Innovar no
significa arrasar con todo, sino dar pasos pensando siempre en el bienestar y
la mejora de los niños”
PERSONA INNOVADORA EN EL ÁMBITO
EDUCATIVO
Hoy presentamos a una persona innovadora que
vive muy cerca de mí, es asturiano como yo y se llama Mariano Martín
Gordillo.
Vamos a conocerle un
poco más ¿Estamos preparados para introducirnos en el mundo o en la perspectiva
de un maestro innovador?
Mariano Martín
Gordillo es un maestro de educación secundaria desde hace 25 años. Trabaja en Avilés una pequeña ciudad de Asturias, que se encuentra en el norte de España, donde imparte
clases de Filosofía, Ética y también imparte charlas o clases relacionados con temas como la ciencia, la tecnología y la sociedad.
Nos cuenta cómo ha sido su experiencia como estudiante y recuerda lo siguiente:
“Cuando yo era
alumno, los pupitres estaban clavados en el suelo y formaban filas de a dos,
mirando siempre a la pizarra, donde estaba el profesor. Él hablaba siempre,
nosotros pocas veces. Él preguntaba y nosotros debíamos responder. Eso era lo
que se esperaba de nosotros: el silencio, las respuestas y, si se daba el
acaso, alguna pregunta pertinente. Aquello no me gustaba. A mí me gustaba y me
gusta hablar. Por eso ahora tiendo a hablar mucho cuando me invitan a hacerlo
con otros profesores y a hablar menos cuando estoy con mis alumnos, para que
sean ellos quienes lo hagan".
Toda esas inquietudes que
explica el maestro se mostrará a lo largo de la entrevista que os mostraré a continuación: hablará sobre la inclusión
que hay en las aulas con las nuevas tecnologías. Martín Gordillo aparte de ser
un maestro innovador es miembro de la comisión de expertos del OEI y nos cuenta
que él sí está de acuerdo con la llegada de las nuevas tecnologías al aula (ordenadores,
entornos virtuales, libros electrónicos) siempre y cuando estos programas nunca dejen de perder el objetivo
principal que es: una herramienta para asegurar
que el alumnado tenga una participación activa,
integrada de alumno-clase y por supuesto
sin olvidar que las aulas son un espacio
de diálogo como principal método de enseñanza.
Pregunta: El aula de
la escuela no ha cambiado en muchísimo tiempo. Siguen estando el pizarrón y la
tiza, mientras que afuera las tecnologías evolucionan sin cesar. ¿Cómo puede
hacer la escuela para capturar la atención del alumno de hoy, que está muy
pendiente de los actuales cambios tecnológicos?
Respuesta: "Creo que hay que pensar en términos de metáforas. Me refiero a la lógica 2.0 de la que tanto se habla, a la integración no mediada por el espacio y el tiempo. Sería interesante verla como una metáfora de la relación educativa. Durante un tiempo Internet fue 1.0. Hubo unos poquitos años de redes escaparates, de páginas que mostraban cosas y se suponía que uno era un mero espectador. Y en ese sentido el 2.0 es una metáfora de lo que puede ser el ámbito escolar. No es tanto cómo entran las TIC como artefactos en el aula, sino de qué manera podemos hacer que el aula recupere la dimensión dialógica que siempre debió tener. Porque en los orígenes de la educación estaba el diálogo. Parece que eso se nos ha olvidado. Las primeras reflexiones de la educación están en Platón. El espacio público que era el ágora, el espacio de encuentro en las polis griegas, donde se intercambiaban y se compartían razones. Es aquello lo que podemos y debemos recuperar en el ámbito escolar. Hoy en día, muchas aulas son un escenario demasiado contemplativo donde alguien habla y alguien escucha, pero podría ser un espacio dialógico que tuviera además una ventaja frente a los otros entornos: junto a los alumnos hay un adulto. Y ese adulto, que teóricamente tiene contacto con un conocimiento que viene de antes, es una oportunidad que en otras redes sociales los jóvenes no van a tener. En el mundo de la comunicación virtual, la comunicación intergeneracional no es tan fácil. El aula es una oportunidad para ello se produzca."
Pregunta:¿Qué beneficios podrían traer innovaciones como el e-book o libro electrónico a la enseñanza?
Respuesta: "Respondo a esta
pregunta a comienzos del 2010, cuando se anuncia la llegada del iPad, y con eso
me excuso de que con el tiempo lo que ahora digo pueda resultar ingenuo o
descaminado. Sin embargo, tengo ciertas expectativas hacia estos nuevos
cacharros, no sólo por lo que tienen de novedad, sino también por lo que tienen
de viejo. Para los nativos digitales puede ser novedoso un artilugio que les
pone adelante la inmensidad de la cultura del libro. Para los inmigrantes puede
ser amigable un dispositivo digital con el que pueden interactuar sin perder
algunos de los códigos del mundo comunicativo del que proceden. Creo que, sobre
todo en las aulas, las TIC pueden ser un interesante lugar de encuentro entre
ambas especies generacionales. Al menos como escenario de transición, me
interesa ver la forma en que esos nuevos artefactos pueden llegar a ser útiles
para que las lógicas 1.0 y 2.0 puedan encontrar un puente en las aulas".
Pregunta: ¿Y qué piensa de iniciativas como las de "un ordenador por niño"?
Respuesta: " No seré yo quien
se oponga a que todos los niños del mundo accedan a recursos de los que yo
disfruto desde hace tiempo. Es evidente que nunca debe ser visto como problema
que todos los niños tengan un ordenador, pero tampoco creo que deba ser
considerado como la única solución. Como mucho es una parte de las soluciones
que requieren los muchos problemas educativos existentes en los entornos más
carenciados. Me gusta esa imagen de los niños, y sus familias, disfrutando con
el mundo al que acceden a través de esos pequeños ordenadores, pero no me gusta
ese discurso que a veces acompaña a estas iniciativas, según el cual los niños
pueden ser educados casi sin maestros. También me preocupa la sostenibilidad de
esas iniciativas: su visibilidad inmediata no siempre se conjuga con
suficientes garantías de reposición y continuidad".
Pregunta: ¿Cuál será, en lo específico, el rol del maestro dentro de un esquema que integre a las nuevas tecnologías?
Respuesta: "Será el artesano del diálogo. Tendrá que generar el contexto y hacer posible un espacio donde se pueda intercambiar, crecer y aprender intercambiando. Más que preocuparse por qué conocimientos debe llevar al aula -eso es una cuestión superada: los conocimientos están constantemente en todos los lugares-, deberá preocuparse por cómo crear dispositivos y situaciones de organización que favorezcan el acceso al conocimiento y su discusión. Otra cuestión que está presente es que el aula se concibe como un lugar donde sólo ocurre una transmisión de conocimientos, pero no se plantea como un espacio de cuestionamiento de conocimientos, de intereses, de valores".
Pregunta: Cuando habla de educación unidireccional, ¿por qué cree que hasta el momento se ha educado así?
Respuesta: "Desde que existe la escolarización masiva, todos hemos sido educados en un aula. Todos tenemos una idea de lo que es o debe ser un aula. La transformación de esa tecnología supondría una renuncia a los preconceptos que uno tiene sobre cómo debe ser la educación. Nuestra aula no era dialógica, de modo que tenemos que crear escenarios de relación que no tenemos en nuestra memoria. Creo que esto es un obstáculo importante para el cambio. Haber sido educados de cierta manera supone un lastre muy grande para todos. Por eso los modelos son tan importantes. Aprender como docentes a crear otros escenarios de participación en el aula es vital. Si no lo haces, no te das cuenta de cómo se puede hacer. No es una cuestión teórica".
Pregunta: Dentro de un potencial esquema dialógico, ¿no hay riesgo de que se produzca una descentralización de la autoridad?
Respuesta:" ¡Hombre, la descentralización nunca es mala! La autoridad concebida como el espacio donde yo hablo y tú te callas es una autoridad no democrática. La superación de este modelo autoritario -que no es autoridad sino autoritarismo- me parece perfecta. La autoridad es otorgada por la legitimidad que tiene tu rol. Es una legitimidad en ejercicio, en la medida en que el maestro sea capaz de crear situaciones y aportes a los alumnos. Se trata de un rol muy importante: en un espacio de debate la voz del profesor siempre es una voz autorizada, pero no solamente porque sea la del profesor, sino porque aporta o incorpora objetos que no están en el escenario mental de los niños. La voz del maestro debe ser respetada por lo que dice, no por quién lo dice. Claro, esto supone un paso previo que es muy importante: el profesor tiene que contar con una densidad cultural que esté por encima del nivel medio de las familias de sus alumnos. Esto es crucial. Sin un cierto nivel cultural, sin un cierto interés por la cultura en el rol del profesor, el aula es un escenario problemático. Y eso tiene que ver con algunos contextos nacionales, donde la formación del profesorado está en baja".
Pregunta: ¿Cómo se puede establecer un diálogo horizontal entre maestro y alumno si se tiene en cuenta que las competencias de uno y otro no son las mismas?
Respuesta: "Es evidente que las competencias no son las mismas, pero el que yo planteo no es sólo un diálogo entre dos sujetos, sino entre muchos más. El diálogo más vivo, y quizá más rico educativamente, es el que se da en el aula entre los propios alumnos. Ellos también son diversos en competencias, intereses y actitudes, pero esa diversidad es muy fértil si se sabe aprovechar educativamente. Ahí es donde entra el docente como organizador crucial de la comunicación en el aula, como experto competente en propiciar espacios para la interacción y la cooperación. Su competencia epistemológica en las materias que enseña es muy importante, pero no lo es menos su densidad cultural general o su capacidad para generar espacios propicios para el diálogo, la colaboración y el aprendizaje. Ser un docente competente es, por tanto, mucho más que ser un docente bien formado en una disciplina. Son competencias que se adquieren con una sólida formación inicial. Y también con una formación continua que permita al docente aprender con sus compañeros y aprender de las mejores experiencias que ellos le puedan aportar".
Pregunta:Llegado un momento, también se discutirán los contenidos de enseñanza…
Respuesta: "Si, pero eso será tan sencillo como abrir un poco las ventanas a la vida. Los contenidos que tradicionalmente estaban presentes en los libros de texto tenían que ver con saberes disciplinados tradicionalmente por la academia, por la escuela, por la historia. Es el formato de la enciclopedia del siglo XVIII: un saber ya estructurado en cada escuela, con un currículo ordinario. Pero si miramos cómo es y cómo se difunde el saber, en los medios de comunicación encontramos una metáfora muy clara de lo que podemos hacer en la escuela. En el contexto de la ciencia, por ejemplo, el contenido científico no es un contenido de saber puro: hay un saber que tiene que ver con el hacer, con la tecnología, y también con la controversia, con los problemas. Es decir, sobre todo el contenido científico, un porcentaje altísimo de lo que los medios de comunicación incorporan no tiene que ver sólo con cuestiones de hecho o de saber, sino también con cuestiones de deber, con controversias de carácter valorativo. Incorporar en el aula toda la ciencia real -no solamente la ciencia conceptual, sino la ciencia controvertida, la ciencia que está en la agenda de las decisiones macro y micro, aquellas que tienen que tomar tanto el ciudadano particular como el conjunto de la sociedad- es una buena forma de hacerlo. Llevar los periódicos al aula y ver cómo se maneja el conocimiento científico en la prensa, cuándo la prensa lo hace bien y cuándo lo hace mal, es una de las herramientas más útiles para entender cómo debería ser el cambio de los contenidos".
Pregunta: ¿Se debería poner en duda la obligatoriedad de la educación formal?
Respuesta:" ¡Hombre! Jamás deberíamos poner el acento en esa idea. La educación ha sido y es un bien social indiscutible. Los pueblos que han apostado por escolarizar a más gente, durante más tiempo y en mejores condiciones, son los pueblos que más han progresado. La extensión de la obligatoriedad -no en el sentido del encerramiento, sino simplemente de la obligación de los Estados de proveer servicios educativos a todos los ciudadanos, de la obligación de los padres de manejar el tiempo para que sus hijos estén en las aulas y de la obligación de los niños de asistir a clase- no debe ser relativizada bajo ningún aspecto".
Pregunta: Algunas TIC ya se usan en las escuelas, pero aún no hay un programa que explique los cambios que implican esas nuevas tecnologías. ¿Los estudios CTS podrían ayudar en ese sentido?
Respuesta:" Sí, creo que son fundamentales. En el enfoque CTS hay una nueva mirada que es muy positiva. Muestra que son la ciencia y la tecnología y cómo están afectadas por la historia y la vida social. Las sociedades están presentes en la propia construcción de la verdad, así que no hay verdades puras y aisladas del contexto en las que han nacido. Los estudios CTS, para la ciencia que se muestra en las aulas, también evidencian que la ciencia es humana e incorpora las condiciones que permitieron su gestación. Incluso la otra parte de los estudios CTS -aquella más involucrada en temas como la participación pública, el cambio social y demás- sería de mucha utilidad en el aula. La clase debe convertirse en un escenario donde los chicos puedan aprender a tomar decisiones en relación con la ciencia y la tecnología. Yo suelo hablar de dos paradigmas en educación. De un lado estaría el escenario siempre conocido, el paradigma narrativo y contemplativo, donde el aula es un espacio físico en un sentido tradicional y donde se construyen relatos que se transmiten. Aquí estamos hablando de narraciones y de una actitud contemplativa por parte del educando. Del otro lado nos encontramos con el paradigma dialógico-participativo. El que va a llevar la organización del espacio tiene que promover el diálogo, mientras que el alumno es un sujeto que se educa participando. Allí está la clave del cambio, pero vuelvo a lo de la memoria que dije antes: en el tránsito del paradigma narrativo-contemplativo al dialógico-participativo, no hay que descontar que todos hemos sido socializados en el primero. Este punto debe ser tenido muy en cuenta, ya que implica un obstáculo que no es menor a la hora de modificar el esquema tradicional de enseñanza".
Pregunta: En definitiva, ¿está de acuerdo con la implantación de TIC en las escuelas?
Respuesta: "Una respuesta negativa a esta cuestión sería tan patética como seguir aferrado a la pluma y al tintero cuando ya se dispone de bolígrafos, o como oponerse al uso de los libros tras la invención de la imprenta. Pero más allá de lo obvio, conviene que nos demos cuenta de que asistimos a un cambio histórico descomunal. No se trata sólo de la entrada de cacharros digitales en las aulas. La escuela tuvo durante mucho tiempo funciones alfabetizadoras y ése fue el saber hacer propio que la hacía socialmente imprescindible. Sin embargo, el mundo digital no requiere tanto, al menos no como el mundo académico, de enseñanzas específicas para entrar en él. Pero sí puede seguir siendo relevante una educación para las nuevas formas de socialización en los nuevos entornos virtuales. Sigue siendo importante diferenciar entre enseñar y educar. Al aludir a una educación para los nuevos entornos virtuales no quiero referirme a esas ñoñas cantinelas llenas de prevenciones que insisten en educar frente a los peligros de esos nuevos entornos. Se trata, más bien, de instalar un nuevo contrato educativo en el que sea posible entender que, para muchas de las competencias que los nativos digitales necesitan, siguen siendo funcionales las aulas presenciales. El diálogo en el ágora, la participación cooperativa en el aula y la interacción en las redes sociales forman un continuo históricamente coherente. Lo que no es coherente es imaginar tarimas 2.0 o insistir en perpetuar formatos de aulas como la de la película Entre les murs. Si nos enrocamos, como muestra esa película, en el rancio paradigma narrativo-contemplativo, la escuela tendrá poco futuro y se quedará petrificada, añorando un tiempo que ya no existe. Los pesimistas disfrutan de esa película porque confirma su visión apocalíptica sobre el presente y sus pronósticos agoreros sobre el futuro. Bienvenidas sean pues las redes digitales y las TIC en las aulas, aunque sólo sea para que nos enredemos buscando la manera de disolver esos muros simbólicos que a veces han aislado a la escuela del mundo".
Pregunta: Recién dijo que "enseñar" y "educar" son dos conceptos distintos. ¿Podría decir algo más al respecto?
Respuesta: "Efectivamente, hay diferencias significativas. La educación es más que la enseñanza. Incorpora ese valor añadido que le da sentido a ésta última. Educar es humanizar, favorecer el desarrollo de las potencialidades de las personas. Antes se consideraba que ese proyecto podría lograrse sumando las enseñanzas de los distintos campos del saber, pero hoy sabemos que eso no es suficiente. Siendo muy importante, la mera instrucción no conduce a una educación integral. De la suma de los saberes conceptuales no emergen las actitudes que permiten a las personas valorar el mundo en el que viven y apreciarlo. A valorar se aprende valorando y a participar se aprende participando. Quizá en esos verbos se sitúe ese valor añadido que tienen los buenos sistemas educativos sobre los buenos sistemas de enseñanza".
Pregunta: ¿Cuál es hoy el rol del examen en la escuela?
Respuesta: "Muchas veces les digo a mis alumnos que la lógica de los exámenes se parece a la de un simulacro teatral: ellos hacen como que dominan ciertos contenidos en una fecha determinada y yo hago como que lo constato para siempre. Todo se basa en que nadie se salga del guión ni de la fecha. Si se pregunta o se responde lo que no toca o cuando no toca, todo se desmorona. ¿Aprobariamos el último examen que hicimos si tuviéramos que repetirlo sin aviso un año después? La lógica del examen no es la de la buena educación, ni siquiera la de la verdadera enseñanza ni la del verdadero aprendizaje. Es la lógica de la acreditación, la del valor de cambio de lo que la escuela certifica frente al valor de uso de lo que la escuela promueve o debería promover. El problema es que esa escenificación impregna nuestra cultura escolar desde que somos alumnos y hace que un mecanismo tan simple como el del examen monopolice muchas veces la interpretación de lo que es, lo que puede ser y lo que debe ser la educación. Usando términos chomskianos, los exámenes muestran actuaciones, pero no siempre demuestran competencias. Lo educativo está en lo potencial, en las competencias, mientras que lo instructivo está en los actos, en las pruebas. El examen se ha convertido en un artefacto escolar que condiciona muchas otras cosas, pero esa pretendida objetividad acaba condicionando los roles y las posibilidades de interacción de los sujetos de la relación educativa. Cuando el alumno le pregunta al docente "Profe, ¿esto entra en el examen?", está haciendo, sin saberlo, una lúcida denuncia de lo que sucede: lo único que tiene valor es lo que se evalúa".
Pregunta: ¿Considera que algo debería cambiar?
Respuesta:" Sí. Para empezar, convendría cambiar las actitudes hacia la escuela y hacia lo que sucede en ella. Últimamente parece que está de moda decir que la escuela está en crisis, que las nuevas generaciones son intratables y que los docentes no podemos hacer nada. Esa es una buena forma de intentar convertir un mal diagnóstico en un pronóstico peor. Pero la realidad de las aulas no es así. Y lo que es más importante: no debe ser así. Las nuevas generaciones son lo más importante que tiene una sociedad. A diferencia de muchos de los que opinan sobre los jóvenes desde lejos y con desconfianza, quienes trabajamos cada día con ellos podemos constatar que los de hoy no son peores que los de otros tiempos. Al contrario, nacen en un mundo mucho más ancho y abierto a sus inquietudes y, por ello, son muchos más los que pueden formarse y hacerlo en sentidos mucho más variados. Yo tengo confianza en estas nuevas generaciones que se mueven con desparpajo en los nuevos entornos virtuales. Las escuelas que tienen problemas no requieren discursos pesimistas o excusas para no afrontarlos. Pero también pienso que en la escuela hay cosas muy importantes que conservar. Por ejemplo, la voluntad de educar: esa vocación de los docentes, esas decisiones de los políticos y esa complicidad de la sociedad que han permitido durante décadas que en todos los lugares del mundo donde se ha ensayado sea siempre cierto que más educación es igual a más progreso social y a más felicidad individual. La novedad en los últimos tiempos es que podemos hacer que ese proyecto alcance a todos".
¿POR QUÉ INNOVAR?
El primordial objetivo de porque innovar es ser por el mero hecho de ser felices. Los maestros, el alumnado y los familiares tenemos la obligación y el derecho de ser felices. Los docentes junto a los padres somos los encargados de crear un entorno o espacios para que alumnado, aprenda, viva experiencias y fomente el desarrollo emocional e intelectual de forma equitativa.
La
innovación educativa parte de la base del compromiso, esfuerzo, colaboración y
la reflexión… Si todos estos elementos se trabajan con los equipos educativos
se crearán unos entornos en lo que sean enriquecedores para fomentar la cultura
y la intelectualidad con la finalidad de obtener un ambiente emocional
respetuoso.
¿PARA QUÉ INNOVAR? ¿QUÉ
CAMBIO HAY EN LAS ESCUELAS?
La innovación educativa es un cambio drástico en el sistema educativo en diversos aspectos.
Todos los docentes que formen parte de este cambio se someten a un formación básica e inicial.
Se elaboran unas pautas educativas que nacen de un proyecto común.
Varían el funcionamiento y la organización de los centros:
El maestro tiene un papel de guía y los alumnos son capaces de responsabilizarse de su aprendizaje.
El docente organiza las clases en base de los problemas que vayan surgiendo en aula con el fin de mejorar la motivación y la iniciativa.
El alumnado trabaja por equipos de trabajo, resuelven los problemas que puedan surgir en el aula, identificando necesidades de aprendizaje.
Se evita las respuestas correctas y se ayuda al alumnado a formular sus preguntas, explorar diferentes alternativas y finalmente son capaces de expresar cualquiera dificultad que se puedan encontrar para así poder tomar las decisiones correctas.
Los alumnos son los encargados de autoevaluarse a sí mismos o al resto de los miembros de su equipo de trabajo donde se evalúan de forma igualitaria el proceso como el resultado final.
¿CÓMO ES UN MAESTROS INNOVADOR?
Un docente innovador es aquella persona que:
Un
docente innovador es aquella persona que:
Recorre
más de un camino para llegar a una buena idea y la pone en práctica.
Utiliza
todos los recursos que tienen a su disposición.
Comparte
experiencias y conocimientos innovadores con el resto de los docentes.
Es
atento a todo lo que sucede en el aula; como por ejemplo (los problemas que
puedan surgir en los diferentes equipos de trabajo).
Valora
y potencia de manera muy positiva las capacidades de cada uno de sus
estudiantes.
Proyecta
nuevos métodos de trabajo en el aula.
Analiza
las prácticas de otros docentes y rescata lo mejor de cada uno.
Un docente innovador es aquella persona que:
Recorre más de un camino para llegar a una buena idea y la pone en práctica.
Utiliza todos los recursos que tienen a su disposición.
Comparte experiencias y conocimientos innovadores con el resto de los docentes.
Es atento a todo lo que sucede en el aula; como por ejemplo (los problemas que puedan surgir en los diferentes equipos de trabajo).
Valora y potencia de manera muy positiva las capacidades de cada uno de sus estudiantes.
Proyecta nuevos métodos de trabajo en el aula.
Analiza las prácticas de otros docentes y rescata lo mejor de cada uno.
ABRIENDO CAMINO HACIA LA INNOVACIÓN...
¿Cómo se puede mejorar
la práctica docente?
Para
poder mejorar nos tenemos que encontrar en continua formación.
El
docente tendrá que prepararse las clases para saber qué contenidos se impartirá
en el aula.
Rodearse
de compañeros creativos e innovadores en los que puedas aprender y continuar tu
formación.
Cuando
se está enseñando no se imparte solamente los contenidos de una asignatura,
sino que también somos referentes y debemos transmitir valores…
No
olvidar nunca que la enseñanza es el equilibrio entre lo intelectual (lo que se
enseña en clase) sobre la asignatura y la inteligencia emocional (la capacidad
de manejar, entender y gestionar las emociones propias y las de los alumnos).
Hay
que fomentar la creatividad en la enseñanza.
Uso
de las TICS.
Explicación
vs Enseñanza: como docentes no hay que confundir explicar con enseñar. cuando
se explica algo no sé está enseñando nada que el propio alumnado pueda aprender
por sí mismos.
Hay
que ser empático con el alumnado y el resto de los docentes.
Escucha
empática. Cuando un alumno nos cuenta algo, tenemos que prestarle toda nuestra
atención.
Antes
de entrar al aula debemos de pensar que si lo que vamos a enseñar al alumnado
tiene utilidad en la vida real. Si no es así, hay que plantearse si merece la
pena enseñarlo o no.
Evitar
las clases en las que sólo el maestro juegue un papel activo (el protagonista
del aprendizaje es el alumnado).
El
conflicto nunca se debe ver como algo negativo simplemente hay que saberlo
enfocarlo de otra manera, por ejemplo se puede trabajar a través de las
emociones.
Enfocar
el error como una manera más de aprender ya que si nos equivocamos no pasa
nada, simplemente se empieza de nuevo.
Atención a la diversidad: Se debe atender las
necesidades educativas que correspondan a cada alumnado que tengan dificultades
de aprendizaje
Potenciar
la asertividad en el aula para conseguir un buen bienestar.
Aparte
de enseñar contenidos en las clases, también es una magnífica oportunidad para
aprender de los alumnos.
Cuando
utilizamos nuestra propia metodología somos capaces de enseñar perfectamente lo
que queremos y lo que llegue aprender el alumnado.
Como docentes hay que preparar la clases de
manera efectiva para fomentar la concentración en el aula es recomendable
utilizar la técnica pomodoro (en la que tiene como finalidad mejorar la
capacidad de atención y de concentración para así poder ganar tiempo a la hora
de la realización de las tareas).
Promover el refuerzo positivo en toda la
educación, fomenta la autoestima y el autoconcepto que cada alumno tiene sobre
sí mismo.
Para poder mejorar nos tenemos que encontrar en continua formación.
El docente tendrá que prepararse las clases para saber qué contenidos se impartirá en el aula.
Rodearse de compañeros creativos e innovadores en los que puedas aprender y continuar tu formación.
Cuando se está enseñando no se imparte solamente los contenidos de una asignatura, sino que también somos referentes y debemos transmitir valores…
No olvidar nunca que la enseñanza es el equilibrio entre lo intelectual (lo que se enseña en clase) sobre la asignatura y la inteligencia emocional (la capacidad de manejar, entender y gestionar las emociones propias y las de los alumnos).
Hay que fomentar la creatividad en la enseñanza.
Uso de las TICS.
Explicación vs Enseñanza: como docentes no hay que confundir explicar con enseñar. cuando se explica algo no sé está enseñando nada que el propio alumnado pueda aprender por sí mismos.
Hay que ser empático con el alumnado y el resto de los docentes.
Escucha empática. Cuando un alumno nos cuenta algo, tenemos que prestarle toda nuestra atención.
Antes de entrar al aula debemos de pensar que si lo que vamos a enseñar al alumnado tiene utilidad en la vida real. Si no es así, hay que plantearse si merece la pena enseñarlo o no.
Evitar las clases en las que sólo el maestro juegue un papel activo (el protagonista del aprendizaje es el alumnado).
El conflicto nunca se debe ver como algo negativo simplemente hay que saberlo enfocarlo de otra manera, por ejemplo se puede trabajar a través de las emociones.
Enfocar el error como una manera más de aprender ya que si nos equivocamos no pasa nada, simplemente se empieza de nuevo.
Atención a la diversidad: Se debe atender las necesidades educativas que correspondan a cada alumnado que tengan dificultades de aprendizaje
Potenciar la asertividad en el aula para conseguir un buen bienestar.
Aparte de enseñar contenidos en las clases, también es una magnífica oportunidad para aprender de los alumnos.
Cuando utilizamos nuestra propia metodología somos capaces de enseñar perfectamente lo que queremos y lo que llegue aprender el alumnado.
Como docentes hay que preparar la clases de manera efectiva para fomentar la concentración en el aula es recomendable utilizar la técnica pomodoro (en la que tiene como finalidad mejorar la capacidad de atención y de concentración para así poder ganar tiempo a la hora de la realización de las tareas).
Promover el refuerzo positivo en toda la educación, fomenta la autoestima y el autoconcepto que cada alumno tiene sobre sí mismo.
¿Y cómo conseguir que el alumn@ aprenda a la vez que disfruta
aprendiendo y que no deje de hacerlo durante toda la vida?
Antes de empezar a contestar la siguiente pregunto hago referencia a esta cita dada por el psicólogo y educador Jaume Funes:
“El buen maestro seduce al alumno para que quiera volver a ir a clase”
Tener
motivación es esencial para poder aprender con facilidad, aunque hoy en día
aprender no es una opción sino una obligación, por eso hay que cambiar la forma
de enseñar que tienen las escuelas hoy en día para prepararlos para que vivan
en el presente y no para que serán en un futuro muy lejano. También se les
enseñará que equivocarse es lo más normal del mundo y que no pasa absolutamente
nada por hacerlo ya que todos en esta vida nos hemos equivocado y siempre se
busca la mejor solución posible para arreglar ese problema.
Analizar y evaluar nuestros actos y por ello las consecuencias de estos
es una obligación que debe competer a los docentes de las escuelas. Por lo tanto,
no sólo es importante a aprender contenidos sino aprender a utilizar
herramientas que nos permitan dar respuestas a nuevos retos que la vida nos propone.
Los centros educativos nos enseñan sin tener en cuenta los problemas que
nos pueden surgir fuera del aula, como si el saber estuviese separado de los diferentes
problemas que surgen fuera de las escuela y eso es un ¡GRAN ERROR! En los
centros educativos deberían prepararse dentro y fuera del ámbito escolar como,
por ejemplo: aprender a conocerse, a ser persona, a convivir... Y esto
debería ser una obligación y no una opción.
En muchas ocasiones las escuelas abandonan el lado humano, es decir lo más íntimo de las personas como por ejemplo el lado emocional, pero en realidad es la escuela quien debe prepararnos para la vida y así poder desarrollar el potencial de cada alumno de una manera muy positiva.
Para que se pueda realizar el cambio se debe entender que hay que preparar al alumnado para que sean capaces de aprender de manera autónoma
durante toda su vida, ya que lo maestros solamente somos un guía en todo su proceso educativo.
INVESTIGANDO ESCUELAS INNOVADORES
POR ESPAÑA...
Hoy
nos trasladamos hasta la escuela ojo de agua, situado en Alicante. Es un
ambiente educativo que está ubicado a un kilómetro de distancia del casco
urbano del pueblo de Orba (Alicante). Ofrece
un inmerso entorno natural para logar que el alumnado crezca bien enraizados
con nuestra madre tierra.
La
casa grande-construida bajo criterios de sostenibilidad y eficiencia tanto en
el consumo de energía como de agua en el que se pretender recrear un entorno domestico
que facilite el sentirse como en casa.
Ojo de agua nace en diciembre de 1999 cuando las familias primerizas se decidieron atreverse a aprobar nuevas formas de relación con los niños. A partir de ahí se vieron envueltos en una vorágine de información que se ampliaba y ampliaba sobre sus formas respetuosas de relación con sus hijos. En este proceso, visitaron varios proyectos alternativos en diversas partes del todo mundo. Con todo ese caudal de información finalmente se decidieron a crear este particular proyecto.
¿CÓMO SE TRABAJA
EN LA ESCUELA OJO DE AGUA?








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